El programa "Territorios de Paz y buen vivir" destruye lo que hemos construido con esfuerzo y respeto por la vida.
Hoy levantamos la voz con firmeza e indignación para denunciar el actuar violento, arbitrario y negligente del programa y la estrategia "Territorios de Paz y Buen Vivir". Irónicamente, bajo un discurso institucional de "bienestar", este programa ha generado despojo, violencia e impunidad en nuestra comunidad.

¿Qué fue lo que pasó?

Despojo del espacio comunitario: Empleadas de este programa nos despojaron arbitrariamente de la Casa de Biocultura, un espacio de encuentro, memoria y autogestión que le pertenece a la comunidad.

Ecocidio e irresponsabilidad: Pasando por encima de la vida y de nuestro patrimonio natural, fueron talados árboles dentro del inmueble. Entre ellos, destruyeron un árbol de Guamúchil de más de 30 años de edad, un símbolo vivo de nuestro entorno.

Incumplimiento y traición a los acuerdos: Existían acuerdos previos sobre el uso del espacio. Además, en reuniones formales ante la Secretaría de Cultura, las propias trabajadoras del programa se comprometieron explícitamente a NO TOCAR LOS ÁRBOLES. Incumplieron su palabra y los talaron.

Complicidad institucional: El Gobierno del Estado se mantuvo omiso y cómplice, permitiendo este atropello a pesar de tener conocimiento pleno de los acuerdos y de las denuncias formuladas.
No se puede hablar de "paz" ni de "buen vivir" cuando se actúa con violencia institucional, se despoja a la comunidad de sus espacios y se destruye el patrimonio biocultural.

EXIGIMOS DE MANERA INMEDIATA:

Restitución de la Casa de Biocultura a la comunidad.

Sanción administrativa y legal para las funcionarias responsables de este acto.

Respuesta formal y reparación del daño por parte de quien resulte responsable.

Alto a las políticas violentas disfrazadas de programas sociales.

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